Cartas del Exmo. e Ilmo, Sr. Arzobispo de Quito.
NOS, JOSÉ IGNACIO ORDÓÑEZ,
por la gracia de Dios y de la Santa Sede
Arzobispo de Quito
Entre las muchas devociones, con que los fieles de la Iglesia Católica honran al glorioso Patriarca Señor San José, una es la que se conoce con el nombre de Culto perpetuo de San José. Consiste esta devoción en que todos los días del año se rinda culto especial al castísimo esposo de la Virgen Inmaculada; para cuyo fin se congregan y asocian trescientas sesenta y cinco personas, entre las cuales se distribuyen los días del año, tocando un día respectivamente a cada persona. Como esta devoción es tan agradable a Dios nuestro Señor, y tan provechosa a las almas, Nos deseamos verla cuanto antes establecida en nuestra ciudad metropolitana, y de hecho la establecemos, por medio de este Auto, confiando al señor presbítero doctor don José María Terrazas, dignidad de Maestrescuela de nuestra Iglesia metropolitana, el encargo de elegir y escoger el número necesario de las personas que deben componer la asociación del Culto perpetuo de San José en la ciudad de Quito.
Como, además, la práctica del Culto perpetuo ha sido, no solamente aprobada por la Santa Sede, sino también enriquecida con muchas indulgencias, según consta del Rescripto expedido por Pío IX el 20 de junio de 1856, y de las Letras Apostólicas publicadas en forma de Breve por el mismo Papa, el- 5 de julio de 1861; declaramos que la asociación del Culto perpetuo de San José establecida en Quito, recibe nuestra aprobación solemne; y, mediante ella, las personas que la compongan podrán ganar las gracias e indulgencias concedidas por la Santa Sede, con tal que cumplan las condiciones siguientes:
Como, además, la práctica del Culto perpetuo ha sido, no solamente aprobada por la Santa Sede, sino también enriquecida con muchas indulgencias, según consta del Rescripto expedido por Pío IX el 20 de junio de 1856, y de las Letras Apostólicas publicadas en forma de Breve por el mismo Papa, el- 5 de julio de 1861; declaramos que la asociación del Culto perpetuo de San José establecida en Quito, recibe nuestra aprobación solemne; y, mediante ella, las personas que la compongan podrán ganar las gracias e indulgencias concedidas por la Santa Sede, con tal que cumplan las condiciones siguientes:
